El Maestro Irracional

Músico llanto, en lágrimas sonoras,
llora monte doblado en cueva fría,
y destilando líquida armonía,
hace las peñas cítaras canoras.

Ameno y escondido a todas horas,
en mucha sombra alberga poco día;
no admite su silencio compañía:
solo a ti, solitario, cuando lloras.

Son tu nombre, color y voz doliente
señas, más que de pájaro, de amante;
puede aprender dolor de ti un ausente.

Estudia en tu lamento y tu semblante
gemidos este monte y esta fuente,
y tienes mi dolor por estudiante.

Francisco de Quevedo
(1580-1645)